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EL VIEJO Y EL MAR 

-Ernest Hemingway 

 

“El mar es dulce y hermoso, pero puede ser cruel”

 

Sinopsis del libro

Con un lenguaje de gran fuerza y sencillez, el viejo y el mar narra la historia de un viejo pescador cubano a quien la suerte parece haber abandonado, y del desafío mayor al que se enfrenta: la batalla despiadada y sin tregua con un pez gigantesco en las aguas del golfo. Escrito en 1952 por encargo de la revista Life, este relato lo confirmó como uno de los escritores más significativos del siglo XX, obteniendo el premio Pulitzer en 1953 y allanando su carrera hacia el Premio Nobel de Literatura, que recibió en 1954.

“Su mejor obra. El tiempo demostrará que es la mejor que cualquiera de nosotros haya escrito, y con eso me refiero a su coetáneo y a los míos” – William Faulker

“Tal vez en ningún otro escritor moderno, la proeza física , el coraje, la fuerza bruta y el espíritu de destrucción  alcanzan una dignidad parecida”- Mario Vargas Llosa

 

 

Mi reseña 🙂

 

El día de ayer nuestro blog cumplió un año 😀 eso amerita una reseña especial y no puedo pensar en una mejor que “El viejo y el mar”, uno de mis libros favoritos ♥.

En este libro Santiago es nuestro protagonista, un viejo pescador que vive en Cuba y que está atravesando una etapa poco afortunada en su vida, está solo y lleva 84 días sin poder agarrar un solo pez. Lo que le da algo de sentido a su vida es recordar y soñar acerca de sus jóvenes años dorados de viajes alrededor del mundo, en los que tuvo la oportunidad de conocer playas africanas y muchísimos lugares de una belleza que su memoria puede recordar con claridad.

Santiago es un hombre pobre que vive humildemente y un marinero experimentado, claro, ha dedicado gran parte de su vida a “la mar”, así, en femenino, que, como dice en el libro, es como le dicen en español cuando la quiere. A veces los que la quieren hablan mal de “ella”, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Sin embargo su cuerpo ya no tiene la fuerza para adentrarse en ella solo y suele recurrir a la ayuda de Manuel, su aprendiz, un chico que también le hace compañía y se preocupa por él, pero el día en que Santiago decide arriesgarse y embarcar en las profundidades, a Manuel no le dan permiso de ir con él, por lo que decide marcharse y probar suerte solo.

Santiago parte su viaje la madrugada del día número 85 y se interna en lo profundo del mar y agarra un marlín de dimensiones descomunales con el que lucha durante dos noches en una batalla estratégica y cansada en más de un nivel: físico y emocional. Ese marlín es, a su vez, la metáfora de su vida.

Esta experiencia tan intensa le da a Santiago el tiempo y el espacio para conectarse consigo mismo y con la naturaleza: habla con el (la) mar, los peces, con las aves y el cielo, en un monólogo que le hace recordar sus tiempos jóvenes y lejanos.

Esta batalla se convierte en algo más profundo de lo que parece a simple vista y en mi opinión es uno de los encantos más grandes de éste libro: no se trata solo de pescar un pez para tener alimento seguro por unos días o para probar a los demás que no es un viejo incapaz como quizá otros puedan pensar, o recuperar el respeto perdido entre los demás pescadores. Se trata del orgullo, de la dignidad, de lo que te demuestras a ti mismo aunque nadie más pueda ser testigo de ello, siento que representa esas victorias que aunque para otros pueden parecer insignificantes para nosotros son pasos grandes y elementos importantes para nuestro crecimiento.

Después de una travesía llena de incertidumbre y regresando a la seguridad de la orilla, Santiago se encuentra con un obstáculo más: unos tiburones se interponen en su camino y amenazan su ilusión de regresar triunfante a casa con un marlín de 3 metros de largo…

 

Puedes también entender y conocer mucho del autor con esta historia. Hemingway escribió sobre muchos elementos de los que estamos hechos todos: la compasión, el viejo que luchó para atrapar a un enorme pez y recuperar algo de dignidad para después perderlo justo cuando lo creía suyo, habla sobre las batallas que todos peleamos y que todos perdemos, pero de las que, de una forma u otra, salimos victoriosos porque hay veces en que hay algo de triunfo personal en la pérdida. Perder es ganar un poco.

En el blog tenemos una reseña de otro título de Hemingway (París era un fiesta) que es un libro que habla de él, de su vida, y hay algunas partes en las que explica  su estilo de escritura y como lo fue descubriendo y a la vez construyendo (éste capítulo de verdad me parece oro puro) y ahí dice que lo importante de un libro es lo que no dice, es la capacidad del escritor de transmitir un mensaje que no está escrito y siento que eso se puede apreciar fácilmente con
“El viejo y el mar”, porque es un libro que no tiene ninguna palabra de más, nada le sobra y tiene solo lo necesario para expresar lo que quiere que tu leas, pero sin escribirlo. Siento que es una forma de escribir particularmente difícil y necesitas una pluma muy ágil y talentosa para conseguirlo, definitivamente se ganó el Nobel con creces.

Hemingway es un novelista y cuentista que hoy y siempre será dueño de un estilo único.

Es un libro corto y fácil de leer, pero no te equivoques pensando que estas características lo convierten en un libro vacío y ligero, de hecho es lo contrario, un libro denso que tiene esa capacidad de decirte mucho en pocas palabras, con ese estilo tan Hemingway que me encanta y que siempre disfruto leer. Un libro breve y contundente que te deja pensando durante muuuucho tiempo aún después de haber llegado a la última página.

Desde que leí este libro, nunca volví a ver el mar de la misma manera, es una historia que logró abrirse espacio hasta el rincón más profundo de mi ser… Y no por nada tiene un lugar especial en un gran número de lectores de todo el mundo ♥

Y con esta seguridad me permito recomendarte este libro, seas quien seas, estés donde estés y tengas la edad que tengas, pienso que es una lectura accesible con una calidad de escritura insuperable a la que todos deben darle una oportunidad.

 

Consíguelo en Bookworm Los Cabos

 

“Debiste haber traído muchas cosas, pensó. Pero ahora no es tiempo de pensar lo que no hiciste. Piensa en lo que puedes hacer con lo que tienes aquí”

 

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