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MUJERES QUE COMPRAN FLORES

-Vanessa Montford

 

“El amor es una enfermedad cuando se pierde y una cura cuando se tiene”

 

Sinopsis del libro:

En un pequeño y céntrico barrio de la ciudad, hay cinco mujeres que compran flores. Al principio ninguna lo hace para sí misma: una las compra para su amor secreto, otra para su despacho, la tercera para pintarlas, otra para sus clientas y la última para un muerto. La última soy yo y ésta es mi historia.

Después de la pérdida de su pareja, Marina se da cuenta de que está totalmente perdida: había ocupado el asiento del copiloto durante demasiado tiempo. Buscando empezar de cero acepta un trabajo provisional en una curiosa florería llamada El Jardín del Ángel. Allí conocerá a otras mujeres muy diferentes entre sí, pero que, como ella, se encuentran en una encrucijada vital con respecto a su trabajo, sus amantes, sus deseos o su familia. De la relación entre ellas y Olivia, la excéntrica y sabia dueña del local, surgirá una estrecha amista de la que dependerá el nuevo rumbo que tomarán sus vidas.

Adictiva, divertida, romántica, honesta, Mujeres que compran flores es una emocionante historia de amistad, una aventura cotidiana en busca de la independencia femenina, un épico viaje al centro de los sueños de la mujer contemporánea.

 

Mi reseña 🙂 

 

Siento que hay tantas cosas que quiero escribir sobre éste libro que no sé con qué empezar.

En esta novela te situarás en un lugar hermoso de Madrid, con sitios y rincones tan bonitos y detalladamente escritos que es inevitable transportarte a cada sitio. Conocerás este mundo y esta historia a través de los ojos de Marina, una mujer cuyo marido acaba de morir, y este hecho tan trágico no solo significó perderlo a él, sino también a sí misma, ya que prácticamente el dirigía su vida, mientras ésta se desmorona ante sus ojos y al no saber tomar decisiones, le cuesta tomar las riendas de su vida e identificar lo que ella quiere y como desea hacerlo.

Marina decide cambiarse de casa tras un año de la muerte de Óscar, encuentra un lugar hermoso en el que, sin siquiera imaginarlo, será el que empezará a sembrar la semilla de la transformación que tanto necesita. Este sitio que se convierte en su nuevo oasis es una floristería descrita con tal detalle que parece un sueño, al que quisieras transportarte desesperadamente. La propietaria de éste sitio es tan particular como El jardín del ángel, una señora llamada Olivia con el cabello color mandarina y unos misteriosos y pequeños ojos azules que “leen” e identifican a las personas, relacionándolas con flores. Esta manera que tiene Olivia de clasificar a las personas me pareció muy interesante y También el conocer el lenguaje de las flores y los mensajes que transmite cada una.

En este oasis, Marina conocerá a cuatro mujeres muy distintas entre sí pero que se complementan de una manera muy especial, aprendiendo unas de las otras gracias a la perspectiva tan diferente que les proporciona la vida de cada una. Todas ellas, por supuesto, están clasificadas con la flor que las identifica según su personalidad (o síndrome, como menciona la autora):

 Marina sufre el síndrome del copiloto: siempre ha dependido de que su pareja le marque rumbo a su vida. Su flor es la violeta, que simboliza la humildad y al timidez, pero también la confianza en sí misma que debe ganarse.

Casandra padece el síndrome de la superwoman: antes que depender de nadie se aplicaría la eutanasia activa. Prioriza su éxito profesional sobre su vida personal, en caso de tenerla. Su flor es la orquídea azul, símbolo del relax que le falta.

Gala representa el síndrome de Galatea: cree firmemente que la mujer tiene hoy en día todos los derechos. Todos salvo el de envejecer. Su flor es el lirio blanco, símbolo de una coquetería que no se marchita hasta morir.

Aurora  encarna el síndrome de la bella sufriente: confunde el amor con la obsesión. Es decir, cuanto más dolor más enamorada se siente. Su flor es la caléndula, la flor de la pena. Pero también es símbolo de la crueldad que no se atreve a devolver, ni siquiera en pequeñas dosis, para defenderse.

Victoria  es una de esas mujeres que ha decidido poder con todo – la mejor madre, la mejor trabajadora, la mejor hijo-, o dicho de otro modo, las que tienen el síndrome de la omnipotente. Su flor es la del membrillo, la flor de la tentación. La tentación de romper con todo y liberarse.

Todas estas mujeres que están alrededor de los 40, no tardan en  volverse amigas, desvelándose tomando vino y ayudándose unas a otras a encontrar sus respuestas, desenterrando su pasado, incluso remontándose a su infancia e identificando así porque se relacionan como lo hacen.

Marina tiene la importante misión de cumplir la última voluntad de Óscar: arrojar sus cenizas al mar, a su lugar favorito, aunque ese mar representa muchas cosas para Marina, será un viaje que tendrá que emprender sola en el “Peter Pan”, el barco de Oscar, al otro lado del océano, en el que pondrá a prueba sus habilidades, su confianza en sí misma y llevar a la práctica lo aprendido durante esos tres meses en el Jardín del Ángel… ¿Conseguirá concluir ese viaje o sus miedos la llevarán a desistir?

Me gustan las novelas en las que puedes identificarte con alguno de los personajes, o que tienes un poco de cada uno de ellos (o cada uno de ellos tiene algo de ti, quien sabe), disfruté que fuera una lectura placentera pero profunda, la redacción también fue algo con lo que la autora se sacó un 10, sus metáforas, la manera en la que comparara a las personas con las flores, con las mariposas, la importancia de la transformación, también te toparás con interrogantes importantes que parecieran que van directamente dirigidas a ti (una vez que empieces a leerlo entenderás de lo que hablo) y te invita, de algún modo, a tomar esas preguntas para intentar encontrar tus propias respuestas… Una lectura desafiante, sugerente, satisfactoria en numerosos sentidos, ¡Me encantó! Y estoy convencida de que si le das una oportunidad, te atrapará a ti también.

 

Encuéntrala en Bookworm Los Cabos

 

“Eres una mujer impactante. Lo tienes casi todo. Te mereces a alguien a quien eso no le dé miedo”

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