TODOS ESTAMOS HECHOS DE ESTRELLAS

TODOS ESTAMOS HECHOS DE ESTRELLAS

 

TODOS ESTAMOS HECHOS DE ESTRELLAS

-Rowan Coleman

“En un solo segundo no puede cambiarse lo que es irreversible”

Sinopsis del libro:

¿Qué pasaría si tuvieras la oportunidad de escribirle una carta de despedida a la persona que amas?

¿Qué le dirías?

Stella Carey tiene buenos motivos para aceptar el turno de noche en el hospital donde trabaja. Casada con un veterano de guerra que ha regresado de Afganistán brutalmente herido, Stella se refugia cada noche en su trabajo, mientras su esposo Vincent se encierra en casa, incapaz de dormir debido al estrés postraumático que padece.

Stella Carey escribe las cartas que le dictan sus pacientes para sus seres queridos (algunas llenas de humor, de cariño y consejos prácticos; otras, impregnadas de arrepentimiento), con la promesa de echarlas al correo después de su muerte.

Hasta que una noche escribe una carta que podría dar a su paciente una última oportunidad de redención, si la entrega a tiempo…siempre se puede volver a empezar.

Para los fans de Jojo Moyes y John Green.

MI RESEÑA 🙂 

Normalmente no hago esto, pero debo confesar que la primera razón que me hizo elegir este libro es ¡La portada! Es absolutamente hermosa y me enamoré de ella desde el momento en que la vi y supe que tenía que leerlo. Es un morado mate salpicado de muchas estrellitas tornasol, las letras están en relieve y también tienen este acabado tan bonito, así que desde el contacto visual empecé a disfrutarlo J

Y empezando a lo realmente importante, la trama: Lo disfruté muchísimo porque tiene muchos elementos que yo suelo buscar en las historias que leo: adversidad, enfermedad, tristeza, incluso muerte (no sé porque casi todos los libros que leo tienen esta última característica), aunque con sus necesarios tintes de esperanza, resiliencia y romance, por lo que me pareció bastante completa.

Es una historia narrada en primera persona a tres voces: las de Stella, Hope, Hugh y un espacio pequeño contado por Vincent.

Stella es una enfermera que ronda en los treinta y pocos que trabaja en el Hospital Marie Francis de rehabilitación y cuidados paliativos, en el turno de la noche, lo cual tiene una razón de peso: Stella puede sentir el rechazo y la aversión que siente su esposo Vincent hacia ella desde que volvió de la guerra de Afganistán, no ha sido el mismo desde que llegó, y no únicamente por la pierna que perdió ahí, sino su esencia y la sensación que le contagia de querer escapar de algo y de querer esconderlo detrás de las borracheras de cada noche que anestesian y le hacen rehuír de ese dolor tan misterioso del que Stella no sabe nada y que Vincent se resiste a compartir.

Stella  ha hecho suya una tarea muy singular en el hospital: los pacientes que sienten que ya están muy cerca del final de la vida y no tienen fuerzas o incluso capacidad para escribir, acuden a ella para que transcriba los pensamientos y las palabras con las que se quieren despedir, con la promesa de que cuando llegue el momento y mueran, Stella les hará llegar esas cartas a las personas que correspondan.

Hay cartas que hacen reír, otras cargadas de arrepentimiento y otras tan tristes que te despiertan las ganas de llorar (cabe mencionar que es extremadamente difícil que un libro me mueva a ese punto de las lágrimas), hay otras llenas de consejos, de recuerdos, de agradecimiento, de disculpas, de esperanza y otras que confiesan secretos…

Me gusta mucho el significado que Stella le da a las cartas, a la importancia y lo especial que es dejar inmortalizadas tus últimas palabras, pensamientos y tus reflexiones para después compartirlas con las personas a las que van dirigidas, me gusta la importancia que les da y el respeto que siente por ellas, quizá porque me identifico con esa sensibilidad hacia las palabras.

En una de esas tantas cartas que confiesan algo guardado durante años, Stella se da cuenta de que la última que escribió guarda un secreto de algo terrible pero que, de alguna manera, se puede arreglar si la entrega a tiempo, aunque el gran inconveniente es que esta paciente no quiere que la carta llegue a manos de su destinatario hasta que el cáncer que padece acabe con ella, por lo que Stella se ve envuelta en una situación moral complicada debatiéndose en cumplir su promesa o hacer lo que ella considera correcto.

Hope es una paciente de 21 años que padece fibrosis quística y aunque su enfermedad es crónica e incurable, no está ahí porque ya esté cerca del final de la vida, sin embargo lo estuvo y por lo tanto permaneció en el Marie Francis mientras se recuperaba y ahí vive su primer gran historia de amor con su amigo Ben, sin embargo lo que la empujó a dar ese paso y considerar vivir intensamente fue conocer a una chica mucho mas joven que ella en el hospital que murió, pero que también tocó sus venas mas sensibles y se prometió a si misma que viviría lo que Issy ya no podría, también me parece un persona muy entrañable y algo exasperante, a decir verdad, porque por su enfermedad ella siempre prefiere estar encerrada en casa y siempre le da mil vueltas a las cosas.

Hugh es un personaje algo nerd, un historiador que trabaja en un museo que conserva objetos muy… peculiares.  Lleva una vida tranquila que el casi siempre considera satisfactoria, en la que casi no se involucra con nadie y cuando lo llega a ser son solo encuentros superficiales, hasta que conoce a Sarah, una mamá soltera muy dulce que tiene un niño de diez años que se siente muy rudo. Al principio es difícil entender cómo es que Hugh encaja en la historia pero mientras avanza todo va tomando forma hasta que se convierte en uno de los elementos clave en la historia, junto con su gato, Jake, un minino soberbio que en las distintas facetas y contextos del libro va cambiando de nombre.

Este es un libro que definitivamente disfruté bastante, es conmovedor y me gusta la sensación de esperanza que te deja mientras lo lees e incluso mucho después de que lo terminas, porque aunque toca temas que a veces queremos ignorar, creo que los aborda con una gran sensibilidad. ¡Me encanto! Debes leerlo 🙂

¡Consíguelo en Bookworm Los Cabos!

 

“A veces hay que aceptar la derrota. A veces, pero no hasta haber luchado hasta el último aliento”

 

NO TEMAS AL DUELO

NO TEMAS AL DUELO

NO TEMAS AL DUELO 

-Julia Samuel 

 

“Hay personas que están en duelo por la versión de sí mismas que eran antes de vivir la pérdida. Y aunque quizá nunca vuelvan a ser las mismas, pueden dirigirse con éxito hacia otra versión de ellas”

 

Si hay algo que existe en común en todas las personas en el mundo, es que tenemos un historial de pérdidas, todos hemos perdido algo o alguien que amamos, y, paradójicamente, el tema de la muerte sigue siendo uno de los más difíciles de tocar, un tabú, algo que la gran mayoría decide ignorar, y por lo tanto, cuando sucede lo inevitable y muere alguien a quien amamos o alguien que conocemos atraviesa una pérdida, no sabemos qué hacer, qué decir, como ayudar o acompañar.

En este libro la psicoterapeuta Julia Samuel, quien lleva los últimos 25 años de su vida atendiendo a dolientes, escribe este libro en el que habla de su experiencia con sus pacientes, lo que ha aprendido acompañándolos en su proceso de duelo y escribiendo reflexiones sobre ellos.

Empieza explicando de manera concisa y clara qué es el duelo, la importancia de respetar y entender este proceso y sobretodo reconocerlo como necesario, porque a lo que normalmente recurrimos es a ignorar lo que sentimos y querer aparentar que todo está perfectamente por diversas razones (desde no querer ponernos en contacto con nuestro dolor hasta no desear expresarlo pensando que nos convertimos en una “carga incómoda” para el otro o porque tenemos la presión social de que debemos “ser fuertes” para los demás)  cuando la realidad es que todos necesitamos ayuda en algún punto, ya que es un proceso que, de una forma u otra y en distintos niveles, cambia nuestra vida para siempre.

El libro está dividido en segmentos de acuerdo a las diferentes pérdidas:

-Cuando muere una pareja

-Cuando muere un padre

-Cuando muere un hermano

-Cuando muere un hijo

-Cuando nos enfrentamos a nuestra propia muerte (ocasionada por la pérdida de la salud, padeciendo una enfermedad que nos lleva al final de la vida).

“Reprimir el dolor puede conducir a la depresión”

 

Y cada segmento tiene testimonios de sus pacientes, como fue su experiencia como psicóloga atendiéndolos y detectando sus necesidades, mostrando que cuando vivimos una pérdida importante nuestras mas grandes debilidades y heridas del pasado, incluso de la infancia, empiezan a ser más evidentes y a entorpecer mas nuestra vida, pidiendo a gritos ser sanados, también al hablar de sus pacientes explica como fue la evolución de estos, y cuáles fueron las razones y el trabajo interno que hicieron para poder salir adelante, la autora sugiere que se lean todos los segmentos aunque no estemos viviendo un duelo directamente relacionado con  otro punto (por ejemplo, si tu lees este libro porque perdiste a tu padre, leas también el segmento de “Cuando muere un hijo”) porque la autora sostiene que aunque las pérdidas son diferentes entre sí, podemos identificarnos con el sentir y pensar de alguien que vive un duelo distinto al nuestro y podemos descubrir, al conocer las experiencias de otros, puntos ocultos en nosotros mismos.

Explica que todas las emociones complejas y difíciles de manejar que vivimos en un duelo, tales como la tristeza, la desesperanza, la inseguridad, el enojo, el resentimiento, la culpa  y la aparición progresiva de numerosas preguntas sin respuesta  son procesos normales que tenemos que vivir y de los que necesitamos aprender para reajustarnos a nuestra nueva vida sin la persona que ya no está.

Toca también  temas de  la salud muy interesantes, como que una persona que está en duelo es mucho más propensa a sufrir un infarto en ese proceso que una persona que no está viviendo un duelo, habla también de que quienes quieren evitar sentir su dolor se refugian en el alcohol en realidad solo están haciendo su problema más grande porque el alcohol en sí es un depresivo y cómo este y otros elementos tienen sus repercusiones en el cerebro, y por consecuencia, en nuestra calidad de vida y percepción de ésta.

Al terminar cada segmento, hay un espacio de reflexiones y en las que ella saca las conclusiones de los casos de los que escribió y de alguna manera los enlaza.

Contiene también consejos muy útiles sobre cómo manejar el duelo de los niños y cómo podemos darles la mala noticia de que murió un ser querido, lo que debemos explicarlos cuando los llevamos al funeral al despedirlo y cómo podemos escuchar e impulsar que los pequeños expresen de distintas formas sus sentimientos.

En general, la lectura de este libro me pareció muy agradable, su lenguaje es ameno y sencillo, por lo que en mi opinión hasta los adolescentes pueden leerlo,  dice las cosas directamente sin ser demasiado agresiva y, de alguna manera, te ayuda a encontrar tu propio camino para empezar a poner en orden todo lo que sientes.

Me gustó mucho que la autora pone el acento en seguir relacionándonos con la persona que murió, claro que esa relación es radicalmente distinta pero habla de lo sanador que es hablar o escribirle a la persona que ya murió, contarle como nos sentimos, cuando la extrañamos. Esto  rompe el paradigma que nos han hecho creer en la sociedad de que “superar el duelo” quiere decir olvidar a la persona que murió y sacarla completamente de tu vida, cuando en realidad está persona formó parte de ti y lo seguirá siendo  Lo recomiendo ampliamente

Es un libro que necesitas si estás viviendo una pérdida por la muerte de alguien a quien amas y quieres entender e intentar poner orden a la tormenta de emociones y pensamientos que seguramente estás viviendo. También es muy útil en el caso de que alguien importante para ti acaba de perder a alguien y no sabes cómo ayudar, qué decir y curiosamente en no pocas ocasiones, los detalles y gestos más sencillos son los que mejor efecto tienen, también aprenderás a reconocer cuando el doliente necesita que estés ahí o si por otro lado necesitan su espacio para asimilar todo o para ponerse en contacto con su dolor.

Es un libro que, por muchas razones, no puede faltar en tu biblioteca 😉

“En el duelo no existe lo correcto o incorrecto: necesitamos aceptar la forma que el duelo tome, tanto en nosotros como en los demás y encontrar las fuerzas para vivir con esa aceptación”

¡Consíguelo en Bookworm Los Cabos! 🙂

 

 

 

 

EL JARDÍN DE LAS MARIPOSAS

-Dot Hutchison 

 

“El jardinero era un hombre que amaba reírse y no encontraba suficientes razones para hacerlo tanto como le gustaría, por eso le encantaba que surgiera la oportunidad. Quería más alegría en la vida de la que podía encontrar”

 

Este libro que se ha convertido en un éxito de ventas es un thriller intenso que te tiene en la orilla del lugar donde estas sentado y  te deja pensando un largo tiempo después de haber concluido con él. Es la primera entrega de una saga llamada “El coleccionista” .

“El jardín de las mariposas”  comienza de forma poco confusa en una sala de interrogatorio en el FBI con los agentes especiales Víctor Hanoverian y Brandon Eddison, quienes están entrevistando (o, mejor dicho, arrebatando información) a Maya, , una de las chicas sobrevivientes del jardín, y que por alguna misteriosa razón parece no querer revelar los enigmas del que la acaban de rescatar a ella y al resto de las chicas, razón por la que despierta la sospecha entre los agentes de ser posible cómplice de los numerosos delitos ocurridos en el lugar habitado por otras chicas que, al igual que Maya, fueron secuestradas. Tras entrar en confianza y de sentir que ella tiene un poco de control de la situación cada vez que les es posible, comparte con lujo de detalles las torcidas experiencias que les hizo vivir el jardinero a ella y a las demás.

Vivían en el Jardín, un espacio enorme y hermoso que estaba oculto dentro de otro jardín mas grande, siendo  mantenido por capricho de  un millonario excéntrico y sociópata que está obsesionado con disfrutar y explotar sexualmente a las chicas que secuestra (de entre 16 y 17 años)  y después preserva sus cuerpos de una manera muy peculiar ya que las chicas llegan a cierta edad (porque, como él dice, los seres hermosos, como las mariposas, viven por poco tiempo).

Cuando una chica nueva llega al lugar, el jardinero trabaja en un laborioso y hermoso tatuaje que abarca toda su espalda, (da unos detalles tan específicos que prácticamente puedes ver ese hermoso y terrible tatuaje plasmado  cada una de sus espaldas) dibujando una mariposa que contrasta con el color de su piel y sus características físicas, al finalizar el tatuaje, para concluir con su especie de ritual de iniciación, les da una perturbadora bienvenida y les pone un nuevo nombre, el cual les pertenecerá durante toda su estadía en el jardín, hasta el día en que su belleza sea inmortalizada en unos breves años, y posterior a eso, llegaría una nueva chica. En el jardín permanecían alrededor de 20 mariposas (como las llamaba el jardinero)  y algo que a algunas les inquietaba y que a otras les daba esperanza, era el mito de que una vez una mariposa escapó, pero nadie podía confirmar la veracidad de éste dato. Por la cantidad de mariposas inmortalizadas que había en los pasillos, calculaban que el jardinero llevaba alrededor de 30 años secuestrando chicas.

Maya también habla de su difícil e invisible vida antes del jardín, cuando trabajaba en un restaurante y alquilaba un departamento con otras 7 chicas, y siempre se expresa ampliamente sobre cómo se sentía en el jardín, hablaba de las otras mariposas y explicaba como era el jardinero, un hombre de alrededor de 50 años, atractivo de ojos verdes, les daba una habitación a cada una, cuidaba mucho su alimentación y aunque sea muy retorcido, se preocupaba genuinamente por  todas ellas y les daba lo que ellas pedían, con tal de verlas felices. Las cosas que les proveía dependían de la personalidad y preferencias de cada una (y claro, de su buena conducta, había beneficios que debían de irse ganando) desde arcilla para crear figurillas, papel para hacer figuras de origami hasta libros e instrumentos musicales.

Pero como si la situación no fuera lo suficientemente terrible, se suma Avery, quien es el hijo mayor del Jardinero y también las viola pero es extremadamente despiadado, las lastima con toda la intención y llegó a matar a varias de ellas, tenía incluso un espacio exclusivo donde las torturaba y te hace odiar ver cómo ese infeliz disfrutaba hacerles daño.

La situación toma un giro inesperado cuando se involucra Desmond, el hijo menor del jardinero, un estudiante de psicología que no sabía de la existencia del jardín  y lo descubrió solo porque quería curiosear en el lugar donde su padre pasaba parte del tiempo la mayoría de los días, así que el jardinero se vio en la necesidad de explicarle a medias que era ese espacio, aunque Desmond fue descubriendo las terribles verdades que su padre intentaba ocultarle. A las  mariposas les agradaba porque no las violaba ni tenía la intención de lastimarlas, así que comenzó a pasar parte de su tiempo en el jardín y a involucrarse con Maya, siempre en el debate interno y moral de permanecer callado y ser cómplice de estos crímenes, porque él ya lo sabía todo, o de ser valiente e ir con la policía y decir la verdad de todo lo que estaba ocurriendo en ese lugar, aunque esto significaba perder el orgullo de su padre, lastimar a su madre y manchar su apellido (como si la vida de tantas chicas valiera menos que un apellido y una reputación) así que permaneció callado por una considerable cantidad de tiempo.

Hasta que…

Se presentó una situación que hasta en un contexto como ese era increíble y repulsivo y se sale del control de todos…

Y el final… Bueno, eso lo tendrás que descubrir tu porque está increíble, un giro totalmente inesperado que no lograrás ver venir 🙂

Una de las características que disfruté mucho del libro, es que Maya habla mucho de su sentir, lo que me hizo fácil sumergirme en la lectura y empatizar con ella porque de alguna manera consigue que te pongas en su lugar y experimentes la sensación de horror, de impotencia y de incredulidad, y, curiosamente, a la vez de insensibilidad, puesto que la desesperación, la tristeza y la impotencia se vivían todos los días en el jardín, por lo que se convirtieron en las emociones más normales.

Me hizo pensar que las situaciones difíciles y dolorosas dentro y fuera del jardín le fueron creando a Maya una coraza que la defendían de un mundo en el que ella no podía confiar, pero esto la hizo volverse más valiente, la convirtió en una especie de líder de las mariposas, era  particularmente observadora y sensible, en la que de manera inconsciente le encontraba un sentido profundo a incluso los detalles aparentemente más banales y triviales.

Es un libro lleno de tensión constante que te dejará con ganas de más, lo recomiendo ampliamente 😉

Y, por cierto, acaba de salir la segunda parte de esta saga, llamada “Las rosas de mayo”,  ¡Y ya la tenemos disponible!

“LOS REGALOS QUE DAMOS DICEN TANTO DE NOSOTROS COMO LOS REGALOS QUE RECIBIMOS Y CONSERVAMOS. ¿SON LAS COSAS LO IMPORTANTE O ES LA GENTE…? 

¡Consigue ambos títulos en Bookworm Los Cabos!

 

 

QUE HACER PARA DESARROLLAR LA AUTOESTIMA EN NIÑOS DE 0 A 6 AÑOS

QUE HACER PARA DESARROLLAR LA AUTOESTIMA EN NIÑOS DE 0 A 6 AÑOS

 

 

QUÉ HACER PARA DESARROLLAR LA AUTOESTIMA EN LOS NIÑOS DE 0 A 6 AÑOS

 

-Danielle Laporte

 

¿Sabías que puedes empezar a poner manos a la obra para desarrollar la autoestima de tu pequeño prácticamente desde que nace?

Este breve libro, es un práctico manual y guía para padres en el que aprenderás mediante consejos sencillos y explicaciones claras, cómo empezar a labrar la autoestima de tu pequeño para preparar el terreno del amor propio mientras comienza a conocer el mundo.

La autora explica, que en niños menores de 6 años se habla más de la confianza en sí mismo que de autoestima, porque realmente los pequeños no reflexionan sobre sí mismos. Sin embargo esto no quiere decir que no haya nada que hacer respecto a este tema tan importante, al contrario, es una etapa crucial en la que los padres tenemos mucho por hacer.

Y como algunas actividades y sugerencias no funcionan igual en niños de todas las edades, la escritora los separó de acuerdo a la edad para que los lectores se orienten:

Bebés: De 0 a 9 meses

Exploradores: De 9 a 18 meses

Decididos: De 18 a 36 meses

Magos: De 3 a 6 años

Lo cual me parece muy práctico porque escribe específicamente los consejos y explicaciones de las conductas, emociones y percepciones del pequeño de acuerdo a su edad, que, como ya sabemos, evolucionan de manera considerable en solo pocos meses.

Con él aprenderás cual es la importancia de que los pequeños tengan una rutina para empezar a sentir la seguridad, como definir horarios de sueño y alimentación, las formas en las que podemos hacer sentir amado a nuestro hijo (porque para poder expresar amor, los niños deben de hacer suyo el amor que recibe de los demás). Y te darás cuenta de que,  muchas veces, las cosas que parecen las más sencillas son las que mejores resultados ofrecen.

También ofrece tips que puedes llevar a la práctica rápidamente para reforzar conductas, juegos e ideas para que compartas tiempo con él en los que aprenderá a reconocer sus emociones y cómo intervenir en las peleas entre hermanos.

Enseña también cómo y porqué los niños pequeños son egocéntricos por naturaleza y por lo mismo se les dificulta ser empáticos con los demás y tomar en cuenta otras opiniones, ¡Igual que a muchos adultos!

Este libro también nos enseña cómo empezar a desarrollar sus destrezas sociales, corporales, intelectuales, creativas, emocionales y verbales que se convertirán en herramientas para el sano desenvolvimiento del niño a lo largo de la vida, y como podemos ayudar a nuestro pequeño a entender y manejar sus emociones para poder comunicarse y relacionarse con los demás.

La autora toca un tema muy importante que a los padres nos ocasiona muchas veces conflicto: cómo proteger a nuestro niño sin sobreprotegerlo. Hasta ella reconoce que la línea que la divide es muy delgada, casi invisible y por ende, muy difícil de detectar, pero ella apoya mucho la intuición natural de los padres y que no debemos afligirnos tanto si nuestro pequeño no lleva el ritmo de desarrollo igual a los demás niños, y que así como se destaca en muchas áreas puede llegar a presentar atrasos en otras pero es normal y pone el acento en que debemos de respetar su ritmo y sobretodo hacerlo sentir confiado, que lo más importante no es que no nos equivoquemos, sino que nunca dejemos de intentarlo, ya que la perseverancia es algo que se aprende y que, aunque no somos perfectos, debemos tener siempre en mente que nosotros representamos su ejemplo y su guía en la vida, la ventana por la que ellos ven y conocen el resto del mundo.

Considero que es un libro muy útil para papás primerizos porque no solo los bebés están conociendo el mundo, sino que los padres también empezamos a conocer y a adaptarnos a esa nueva vida con ellos.

Y como los pequeños no vienen con un manual, siempre es apropiado que busquemos los medios con los que mejor nos ajustemos para orientarnos en la maravillosa e inquietante tarea de ser padres.

Además, si no eres amante de los libros muy extensos, éste ejemplar podría adaptarse muy bien a ti porque ¡Tiene solo un poco más de 100 páginas! Pequeño, práctico y conciso.

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EL TATUADOR DE AUSCHWITZ  

Heather Morris

“Solo la muerte dura en este lugar”. 

Heather Morris es la periodista que tuvo la gran responsabilidad de compartir con el mundo la dolorosa y real historia de Lale Sokolov (nacido con el nombre de Ludwing Eisenberg y posteriormente modificado, al salir de los campos de concentración) quién fue un eslovaco judío prisionero en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Birkenau.

El joven Lale de 24 años, en aquel momento, fue separado de su familia sin tener muy claro a donde lo llevarían los alemanes, con la promesa de que no se llevarían a ningún otro miembro de su familia (la primera de numerosas mentiras), e insultando su dignidad y la de miles de judíos más, fueron transportados por tres días en un camión de ganado, y apenas poniendo un pie en el lugar se dio cuenta de que no estaba preparado para lo que estaba por vivir.

Despojados de sus escasas pertenencias, de su ropa, su dignidad y hasta de su identidad empezaron a vivir el horror de Auschwitz, llenos de impotencia al observar que ante la más mínima muestra de rebelión los alemanes disparaban sin pensarlo dos veces.

Al poco tiempo, Lale fue marcado permanentemente en el brazo izquierdo con el número 32407. Su nueva identidad limitada a esas cinco cifras.

Lale se hizo a sí mismo la promesa de que saldría de ahí con vida, así que utilizaba su aguda inteligencia para observar cómo funcionaba el sistema en el campo y así poder hacerse de influencias y si era posible, posicionarse en algún lugar que le concediera algunos privilegios o por lo menos vivir en condiciones un poco menos difíciles.

Así que poco a poco y haciendo uso de sus encantos naturales y de su astucia, le otorgaron el puesto de tatuador, lo que significaba que tendría su modesta pero propia habitación y dejaría de compartir cama con tres prisioneros más, además de raciones adicionales de comida. Lo único que lamentaba era extrañar a sus compañeros de bloque, con quienes se había empezado a formar un vínculo estrecho.

Y, en ese trabajo, la conoció a ella.

Fue amor a primera vista, mientras marcaba permanentemente su brazo con el número 34902 y se prometió que cuando saliera de ese amargo infierno, la encontraría.

Así que mientras la buscaba y pensaba en la manera de coincidir con ella y saber por lo menos su nombre, Lale aprovechaba su puesto relativamente privilegiado para obtener algunos beneficios, como raciones adicionales de comida como papas y pan duro, y las compartía con los prisioneros del bloque en el que solía vivir.

Hacía sus pequeños trueques con gente del pueblo que iba a trabajar al campo pero regresaban a su casa diariamente y así se hacía de sus reservas de comida, medicamentos y hasta chocolate, que los usaba para compartir y para sobornar a algunas autoridades del campo. Lo cual era muy peligroso porque de haberse enterado los más altos kapos lo hubieran matado inmediatamente.

Y cuando empezó a coincidir con la chica de la que se enamoró a primera vista, descubrió que su nombre era Gita, aunque no compartía mucho de sí misma, ella también se enamoró de él y Lale le prometió que saldrían de ahí para hacer una vida juntos, tener hijos y ser felices.

Y así viven tres años de su vida, sin la certeza de si estarían vivos para el día siguiente, por las numerosas razones por las que miles de judíos morían ahí todos los días: por enfermedad, desnutrición, frío, por suicidio que cometían al correr hacia la valla electrificada, o por el gatillo fácil de los nazis.

Y en todo ese tiempo, fueron testigos de cómo los nazis también se encargaban de exterminar a tanta gente en las cámaras de gas, era fácil para el resto de los prisioneros saber cuando estaban operando porque mientras realizaban sus trabajos habituales las cenizas expulsadas de la cámara de cremación flotaban por encima de ellos y hasta las sentían en el rostro, experimentando la rabia por no poder hacer nada al respecto, de saber quiénes exactamente estaban ahí, porque se habían llevado a la fuerza a esas personas que ya eran tan cercanas, su nueva familia, por la mañana.

Un día cualquiera se dio el aviso de que los prisioneros se trasladarían a otro campo de concentración por la pronta llegada del enemigo, el ejército ruso.

Y así, Lale y Gita fueron separados, y tuvieron que sortear con muchas dificultades para sobrevivir aun fuera del campo, pero la incansable creatividad de Lale y su habilidad para resolver problemas, construyeron el camino para hacerlo volver con Gita.

Al final, se hace una breve historia de lo que hicieron el resto de su vida, y me pareció encantador que el hijo de ellos, Gary (a quién les costó mucho concebir) escribiera una nota final de cómo fueron sus padres, y en este texto es palpable cómo para sus padres, vivir todas estas cosas horribles en el campo los afectó y marcó para siempre, pero también se puede detectar cómo aprendieron tanto de esta experiencia, lo que les dio lecciones de vida que se convirtieron en herramientas para poder lidiar y soportar con el resto de lo que les deparó la vida.

Heather Morris escribe un apartado en el que explica cómo fue esta travesía de escribir este libro, Lale, ya era un anciano cuando la eligió para que escribiera sobre su experiencia en el campo, ella no alcanzó a conocer a Gita, pues murió pocos años antes. Y esa era la urgencia de Lale de compartir su historia con el mundo, tenía que irse… tenía que regresar con Gita.

Es una novela es tan hermosa, desgarradora, inspiradora… Llena de amor, de sacrificios, dudas existenciales y hasta de la pérdida de la fe y retrata claramente cómo la voluntad, la creatividad y el deseo de permanecer vivo te lleva a soportar y vivir y superar hasta  las más terribles condiciones.

Y también es testimonio de una de las etapas más impactantes y terribles que ha sufrido el mundo, que pienso que nos enseña lo efímera que es la vida, y de lo agradecidos que deberíamos estar por cada segundo que se nos concede en este plano, y que, al igual que Lale, todos podemos dejar un legado, todos podemos hacer algo por los demás, aunque pensemos, erróneamente, que no tenemos nada que ofrecer.

 

“El centelleo de las estrellas en lo alto ya no es un consuelo. Simplemente le recuerdan el abismo que hay entre lo que la vida puede se4r y lo que es en ese momento”.

 

¡Consíguelo en Bookworm Los Cabos! 🙂