LA LUZ QUE NO PUEDES VER

-Anthony Doerr

 

“A Werner le sorprende la gran futilidad de construir espléndidos ejércitos, hacer música, cantar canciones o imprimir enormes libros en medio de la sísmica, devoradora indiferencia del mundo”

 

Sinopsis del libro:

Marie-Laure es una joven ciega que vive con su padre en París, donde él trabaja como responsable de las mil cerraduras del Museo de Historia Natural. Cuando los nazis ocupan la capital, padre e hija deben huir con la más preciada y peligrosa joya del museo.

Werner es un muchacho huérfano criado en un pueblo minero de Alemania y fascinado por la fabricación y reparación de aparatos de radio, un talento que no ha pasado desapercibido a las Juventudes Hitlerianas.

Siguiendo al ejército alemán, Werner deberá atravesar Europa hasta que su camino y el de Marie-Laure por fin se crucen.

Destinados a ser enemigos y a crecer entre la destrucción, los inolvidables protagonistas de esta hermosa novela se convertirán en pequeños héroes cuya inocencia vencerá incluso la guerra.

“Si el éxito de un libro puede medirse en su capacidad para emocionar a sus lectores y por la cantidad de personajes memorables, la novela de Doerr triunfa en ambos frentes”.- Publishers Weekly

 

Mi reseña 🙂

 

Por alguna razón que no he conseguido detectar, soy una ferviente lectora de novelas ambientadas en la segunda guerra mundial, ficticias o basadas en historias reales (si eres lector constante del blog seguramente ya te has dado cuenta) y siempre que empiezo uno estoy convencida de que lo voy a disfrutar mucho, sobre todo uno como éste, ganador del Premio Pulitzer 2015. Ésta novela cumplió muchas de mis expectativas y superó otras porque tiene ese encanto de las novelas ambientadas en la segunda guerra mundial: historia, emociones ambivalentes e intensas, la difícil encrucijada de elegir lo correcto de lo incorrecto aunque tus convicciones no sean lo que se espera de ti, finales tristes en su mayoría que aún así consiguen dejar un rastro de esperanza y de resignación porque la vida es así. Además de que las plumas más hábiles no solo te llevan al lugar y al tiempo que solo te puedes imaginar gracias a los libros de historia y documentales de History Channel, sino que también te hacen vivir en él, experimentar la impotencia, la desesperanza y la confusión de sus protagonistas. Y, aún así, la lectura de “La luz que no puedes ver” ofrece otros puntos que disfruté y agradecí bastante, ahora verás porqué.

Nuestros protagonistas viven en el mismo tiempo pero en países distintos: Marie-Laure vive en Francia y Werner en Alemania, empezaré platicándote de ella.

Seguimos la historia de la pequeña Marie-Laure, desde que ella es pequeña y todavía puede ver, cuando todavía las noticias de la guerra estaban a algunos años de distancia. El museo en el que trabaja su papá es un lugar que ella disfruta muchísimo, y que aún cuando ella pierde la vista debido a una extraña e irreversible enfermedad, puede recorrer a lo largo y ancho sin perderse, y conociendo sus maravillas que van desde fósiles hasta piedras preciosas que explora con sus manos y que ocultan historias interesantes, e incluso maldiciones… Amé el personaje de Marie-Laure porque no recuerdo haber leído un libro que tuviera a una persona con discapacidad como protagonista, y vaya que el autor hizo un excelente trabajo al estructurar y describir a Marie-Laure, me hizo cuestionarme e imaginar cómo es vivir sin el sentido de la vista, cómo es el recordar el escaso tiempo en el que podía ver, como “viven” y perciben los colores, cómo se agudizan los otros sentidos para orientarte mejor, cómo es leer con las manos… En fin, desafió algunos de los paradigmas que yo tenía al respecto y me sorprendió esa forma de vivir que yo no había conseguido imaginar con tanta nitidez. Cuando las noticias de la inminente guerra llegan al museo, padre e hija escapan a otra ciudad, a pedir refugio en la casa del tío abuelo de Marie-Laure, que no conoce pero con quien vivirá muchos de sus momentos más intensos y desesperantes. También compartirán valiosas lecciones de vida, enseñándose el uno al otro. Un punto importante que me hizo identificarme con Marie-Laure, es su amor por lo libros, y cómo éstos representan su refugio y su compañía, eso sin mencionar el emocionante plus que significó para mí el que las palabras no entren en contacto con tus ojos, sino con tus manos, convirtiendo los puntos en letras, las letras en palabras, las palabras en un mundo…

Werner es un niño huérfano que vive con su hermana Jutta en un orfanato. Es muy inteligente y tiene un particular interés en la radio: cómo funciona, cómo se estructura y le produce fascinación desentrañar los misterios que tiene un aparato que consigue captar señales de lejanas distancias. Aunque es un niño poco privilegiado con escaso acceso a la información y al material que le permite explotar su potencial, consigue entender por su cuenta los mecanismos y la manera de funcionar de la radio, hace experimentos y arregla los de sus vecinos. Cuando se aproxima la guerra, su destacable talento despierta interés en las Juventudes Hitlerianas, que le invitan a alistarle para ser de los genios que ayuden a ganar la guerra. En este ambiente tan hostil y competitivo, Werner sueña con que esta oportunidad sea lo que el ha estado esperando  para darle una vida mejor a su hermana, con quien ha pasado tantas carencias, tanto frío y tanta hambre. Aunque Werner es de naturaleza brillante y la teoría le interesa, lo que más le gusta es construir cosas. Al trabajar con las manos siente como si sus dedos se conectaran con la máquina de su mente, donde todo es posible, donde no hay tantas limitaciones como en su vida cotidiana.

Durante gran parte de la historia, pareciera que no hay un punto en el que la historia de estos protagonistas pueda converger, pero curiosamente un factor que ambos aman y una circunstancia difícil en la que uno de ellos tiene que decidir entre lo que debería de hacer y lo que en el fondo quiere hacer. Es una de esas historias que te hace creer en el destino.

Y así la lectura va tomando un giro de esos que te dejan un agujero en el pecho, que te trastocan y hacen que toda la historia tenga sentido y a la vez deje de tenerlo…

Si tienes ganas de una historia bonita, triste, original, algo extensa y muy, muy intensa, ésta es tu próxima lectura.

 

Encuéntralo en Bookworm Los Cabos

 

“De entre todas las cosas que he visto en la vida, creo que el mar es mi favorita. A veces me descubro mirándolo y me olvido completamente de mis obligaciones. Es lo bastante grande como para contener en su interior todas las cosas que un hombre puede sentir a lo largo de toda su vida”.

 

 

 

 

 

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